Canícula 2026: ¿los trabajadores tendrán derecho a faltar en esa temporada?
El calor extremo no da tregua durante la canícula, y para miles de trabajadores representa un desafío diario cumplir con su jornada. La exposición prolongada a altas temperaturas puede generar desde fatiga hasta riesgos más serios para la salud.
En ese contexto, surge una pregunta inevitable: ¿se puede faltar al trabajo por el calor? Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
Esto dice la ley
De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo (LFT), las faltas laborales deben estar justificadas bajo causas específicas, como enfermedad o situaciones previstas en la ley, pero las altas temperaturas no están contempladas como un motivo legal para ausentarse.
Esto significa que, si una persona decide no acudir a su trabajo únicamente por el calor, podría enfrentar consecuencias como descuentos salariales o sanciones internas, dependiendo del reglamento del centro laboral.
La ley sí obliga a garantizar condiciones seguras
Aunque no existe un permiso automático para faltar, el marco legal establece que el trabajo debe realizarse en condiciones que no pongan en riesgo la salud de las personas trabajadoras.
La propia legislación laboral señala que los centros de trabajo deben cumplir con medidas de seguridad e higiene, lo que incluye proteger a los empleados ante factores como las altas temperaturas.
Además, normas como la NOM-015-STPS-2001 obligan a implementar acciones preventivas cuando existe exposición a calor extremo, como:
- pausas de descanso
- acceso constante a agua
- reducción de tiempos de exposición
El escenario puede cambiar
Existen situaciones en las que las condiciones térmicas pueden poner en peligro la integridad de los trabajadores, como labores prolongadas bajo el sol o en espacios sin ventilación adecuada.
En esos casos, el empleador tiene la obligación de ajustar las condiciones de trabajo. De no hacerlo, podría incurrir en incumplimientos en materia de seguridad laboral.
Esto abre la posibilidad de exigir medidas correctivas o incluso suspender actividades en escenarios extremos, siempre que exista un riesgo comprobable y no solo una percepción del calor.
En conclusión: la canícula no otorga el derecho automático a faltar al trabajo, pero sí obliga a los empleadores a garantizar condiciones seguras frente a temperaturas elevadas. El reto está en equilibrar la continuidad laboral con la protección de la salud, dentro de lo que establece la ley.

