Avanza reducción de jornada laboral de 40 horas: ¿qué sigue para su aplicación?
La jornada laboral de 48 horas semanales podría comenzar a despedirse oficialmente. Este lunes, las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados dieron un paso clave para reducirla a 40 horas, uno de los cambios más relevantes al artículo 123 constitucional en materia laboral en las últimas décadas.
Aunque la reforma aún no entra en vigor, su avance legislativo ya marca un punto de inflexión en el debate sobre equilibrio entre vida y trabajo. La pregunta ahora no es si se aprobará, sino cómo y cuándo comenzará a aplicarse. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
El primer filtro ya fue superado
El dictamen fue avalado por unanimidad en comisiones y mantiene intacta la minuta previamente aprobada por el Senado. Con ello, el proyecto queda listo para ser discutido y votado en el pleno de la Cámara de Diputados.
La propuesta plantea reducir la jornada máxima semanal de 48 a 40 horas, sin disminución salarial y mediante una implementación gradual.
Aplicación gradual: así sería la transición
Uno de los puntos centrales de la reforma es que el cambio no será inmediato. La reducción se implementaría de forma progresiva, restando dos horas por año hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030.
El esquema iniciaría el 1 de enero de 2027 y permitiría a empresas y trabajadores adaptarse paulatinamente al nuevo marco constitucional.
Además, el dictamen contempla:
• Mantener el salario íntegro pese a la reducción de horas.
• Establecer un nuevo límite de hasta 12 horas extra semanales.
• Prohibir que personas menores de 18 años laboren tiempo extraordinario.
¿Qué falta para que sea una realidad?
Aunque el dictamen ya fue avalado en comisiones, todavía debe ser aprobado por mayoría calificada en el pleno de la Cámara de Diputados. Si se logra, el proyecto será enviado a los congresos estatales, donde al menos 17 legislaturas deberán ratificarlo para que la reforma constitucional sea válida.
Posteriormente, el Congreso tendrá un plazo de 90 días para realizar las adecuaciones necesarias a la Ley Federal del Trabajo (LFT), donde se definirán los detalles operativos: cómo se distribuirán las horas, cómo se registrarán y qué sanciones habrá en caso de incumplimiento.
Es decir, aun cuando la reforma sea aprobada en el corto plazo, su aplicación práctica dependerá de las modificaciones secundarias y de los tiempos constitucionales.
Si bien el avance ha sido respaldado en comisiones, el debate no está cerrado. Algunas voces han cuestionado que la reforma no garantice de manera expresa dos días de descanso obligatorios por semana, dejando margen para negociación entre trabajador y patrón.
Por otro lado, representantes del sector empresarial han advertido que la transición requerirá ajustes operativos y financieros, particularmente en micro y pequeñas empresas.
Un cambio histórico en puerta
De concretarse, la reducción a 40 horas semanales representaría una de las modificaciones laborales más importantes en México en los últimos años. No solo implicaría menos tiempo en el centro de trabajo, sino una reconfiguración de turnos, productividad y organización empresarial.
El proceso aún no concluye, pero el reloj legislativo ya comenzó a correr. Ahora todo dependerá del voto en el pleno y del respaldo de los congresos estatales para que la jornada laboral en México entre, finalmente, en una nueva etapa.

