¿Pueden un trabajador negarse a realizar actividades que no le corresponden? Esto supone la ley
Frente al paso del tiempo, es común que algunas personas trabajadoras comiencen a desempeñar funciones distintas a aquellas para las que fueron contratadas. Pueden tratarse de tareas temporales, pero pueden convertirse en parte de la rutina.
Ante ese escenario surge una duda frecuente: ¿un trabajador está obligado a realizar cualquier actividad que le encomiende su patrón o puede negarse? Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿Qué dice la ley laboral?
Depende de cada caso. La Ley Federal del Trabajo (LFT) establece que las condiciones bajo las cuales se prestará el servicio deben quedar definidas desde el inicio de la relación laboral.
Específicamente, el artículo 25, fracción III, el contrato individual de trabajo debe señalar “el servicio o servicios que deban prestarse”, describiéndolos con la mayor precisión posible.
Además, el artículo 56 dispone que las condiciones de trabajo deben respetar los derechos de las personas trabajadoras y que no pueden establecer diferencias o modificaciones que impliquen un menoscabo de esos derechos.
Por ello, si el patrón pretende imponer de forma permanente funciones completamente distintas a las pactadas o modificar unilateralmente aspectos esenciales del puesto, esa decisión puede tener consecuencias jurídicas y dar lugar a una controversia laboral.
¿El patrón puede cambiar las actividades de un trabajador?
Sí, pero no de manera ilimitada. El empleador puede solicitar tareas relacionadas con el puesto contratado o con las necesidades normales de la empresa, siempre que estas sean compatibles con las funciones convenidas y no representen una modificación sustancial de las condiciones laborales.
Incluso, el artículo 59 de la Ley Federal del Trabajo reconoce que la persona trabajadora y el patrón pueden acordar la forma en que desarrollarán el trabajo y la jornada, lo que refleja que los cambios relevantes deben realizarse dentro del marco legal y, en su caso, mediante el acuerdo entre ambas partes.
En cambio, cuando las nuevas actividades implican desempeñar un puesto completamente distinto, asumir responsabilidades ajenas a la categoría contratada o modificar de manera importante las condiciones originalmente pactadas, el caso deberá analizarse conforme al contrato de trabajo y a la legislación laboral vigente.
¿Qué puede hacer un trabajador?
Antes de rechazar una instrucción de nuevas actividades, lo recomendable es revisar el contrato individual de trabajo, la descripción del puesto y las políticas internas de la empresa para identificar cuáles fueron las funciones acordadas al inicio de la relación laboral.
Si la persona trabajadora considera que el patrón modificó de manera unilateral las condiciones pactadas o le exige desempeñar funciones que exceden el trabajo convenido, puede acudir a los Centros de Conciliación Laboral y, de ser necesario, hacer valer sus derechos ante los tribunales laborales competentes.
En conclusión: la Ley Federal del Trabajo no establece que un trabajador pueda negarse automáticamente a cualquier actividad que considere ajena a su puesto, pero tampoco permite que el patrón modifique libremente las funciones esenciales del empleo sin respetar las condiciones pactadas y los derechos reconocidos.

