Sentencias que transforman vidas
Por: Dra Maga Zulema Mosri Gutiérrez Magistrada de la Sala Superior y Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Tribunal Federal de Justicia Administrativa@Z_MOSRI
La perspectiva de género ha cambiado la manera de entender la justicia administrativa en México. Durante mucho tiempo, la conocimos como un espacio frío, distante y puramente técnico, sin embargo, desde hace quince años, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa apostó por una justicia que no solo dicta sentencias, sino que devuelve la esperanza.
Cuando comenzamos a hablar de perspectiva de género en la justicia administrativa, muchos pensaron que sembrábamos en desierto. Se decía que los números, los créditos fiscales y los contratos no tenían género. Pero hoy reconocemos que, detrás de cada expediente, hay historias de vida: trabajadoras, madres, indígenas, migrantes y personas excluidas por estructuras ciegas a sus contextos. La diferencia es que ahora las miramos.
Esa transformación no ocurrió de un día para otro, ha requerido años de formación, capacitación y resistencia frente a inercias profundamente arraigadas. También implicó convencer a muchas personas de algo fundamental: juzgar con perspectiva de género no es una concesión ni una moda pasajera, es una obligación constitucional y un compromiso con la dignidad humana.
Por eso, en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa realizamos cada año la premiación de sentencias o medidas dictadas con perspectiva de derechos humanos, perspectiva de género y/o enfoque interseccional en materia fiscal y administrativa, actividad que ha incentivado la transformación de la justicia, a través de la incorporación de criterios y visiones que permiten conocer no solo el expediente, sino los contextos e historias de vida que hay detrás.
Durante décadas, nuestras salas de justicia fueron templos de un derecho diseñado por pocos y para pocas personas. Pero hoy, cada sentencia que reconoce la violencia estructural, cada fallo que rompe los techos de cristal y cada decisión que protege la identidad, es un ladrillo menos en el muro de la opresión. Porque una sentencia puede cambiar el rumbo de una persona, pero muchas sentencias pueden cambiar la cultura de una institución y, eventualmente, la de un país.
México vive un momento importante. Cada vez más personas exigen instituciones más humanas, más accesibles y conscientes de las desigualdades que atraviesan la vida cotidiana. La justicia no puede mantenerse ajena a esa transformación, porque la legalidad sin empatía corre el riesgo de convertirse únicamente en burocracia.
Dictar una medida cautelar con visión de derechos humanos o anular un acto administrativo que perpetúa la discriminación, es la prueba de que el lenguaje del derecho puede y debe ser un lenguaje de liberación. Por eso, como Presideta de la Comisión para la Igualdad de Género del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, hago un llamado a seguir construyendo una justicia administrativa que no solo resuelva expedientes, sino que repare vidas. Consolidemos una cultura institucional donde la igualdad sea el aire que se respira en cada pasillo, en cada oficina y en cada decisión administrativa de los tribunales de este país. Porque una sentencia con perspectiva de género es un triunfo, pero una institución con perspectiva de género es una revolución.Al final del camino, la grandeza de las instituciones no se mide únicamente por sus procedimientos o por la complejidad de sus resoluciones, sino por su capacidad de proteger la dignidad de las personas.

