¿Te puede obligar tu jefe a vacunarte contra el sarampión? Esto dice la ley
Ante el aumento de casos de sarampión en algunas regiones, surge una duda en centros de trabajo: ¿puede un empleador exigir a sus trabajadores que se vacunen como condición para laborar? La respuesta no es tan simple y depende del marco legal en materia laboral y sanitaria.
En México, la vacunación forma parte de las políticas de salud pública; sin embargo, la relación laboral está regulada por reglas específicas que delimitan las facultades del patrón. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
Lo que establece la ley
La Ley Federal del Trabajo (LFT) obliga a los empleadores a garantizar condiciones de seguridad e higiene en los centros laborales. El artículo 132 establece que el patrón debe cumplir con las disposiciones en materia de salud y prevención de riesgos.
No obstante, la ley laboral no contempla una facultad expresa para que el patrón imponga tratamientos médicos o vacunas de manera obligatoria a sus trabajadores.
En términos generales, una vacuna implica un acto médico y, conforme a principios constitucionales y de derechos humanos, los procedimientos médicos requieren consentimiento informado.
¿Puede justificarse por razones de salud pública?
La Ley General de Salud sí otorga facultades a las autoridades sanitarias para implementar medidas extraordinarias en caso de epidemias o riesgos graves para la población. Sin embargo, esas facultades corresponden a la autoridad sanitaria, no directamente al empleador.
Es decir, si existiera una declaratoria formal de emergencia sanitaria que estableciera la vacunación obligatoria para determinados sectores, el empleador tendría que acatarla. Pero en ausencia de una orden oficial de la autoridad competente, el patrón no puede, por sí mismo, imponer la vacunación como requisito general.
¿Puede haber consecuencias laborales por negarse?
Imponer la vacunación como condición para conservar el empleo podría generar conflictos legales, ya que el trabajador podría argumentar violación a su derecho a la autonomía y a la integridad personal.
Además, cualquier medida disciplinaria tendría que estar debidamente justificada y ser proporcional. De lo contrario, podría considerarse un acto discriminatorio o una modificación unilateral de las condiciones de trabajo.
En conclusión, tu jefe no puede obligarte a vacunarte contra el sarampión por decisión propia, salvo que exista una disposición oficial emitida por la autoridad sanitaria competente que así lo establezca.

