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La fortaleza del Estado, frente a la libertad soberana

Por: Victor Hugo González Rodríguez

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), reconoció a través del comunicado de prensa número 053/2026, la validez del artículo 116 Bis 2 de la Ley de Instituciones de Crédito, adicionado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 11 de marzo de 2022, el cual regula la facultad de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para introducir a una persona a la Lista de Personas Bloqueadas cuando existan indicios suficientes de su posible relación con los delitos de financiamiento al terrorismo, operaciones con recursos de procedencia ilícita o los asociados con los delitos señalados. 

La decisión de la SCJN puede ser analizada desde varias vertientes. Una de ellas relacionada con el marco de derechos de los gobernados, que se instaura como esquema constitucional de protección al soberano frente al poder del Estado.

La intrínseca fortaleza del Estado que, de acuerdo a Rousseau la “ceden” las personas a través de su libertad para garantizar el bien común, tiene en los derechos constitucionales —siempre que sean amplios, claros y efectivos—, la coraza de protección contra los abusos y las arbitrariedades. 

Una sociedad en que el soberano cuenta con derechos definidos y el Estado con una actuación acotada, además de acercarse al ideal democrático moderno representa la madurez del soberano. 

Erich Fromm muestra en su obra “El miedo a la libertad“, la forma en que en las sociedades contemporáneas es más sencillo que las personas deleguen en el Estado, por ejemplo, para así dejar que sean otros quienes les resuelvan los problemas, evitando responsabilizarse de sus decisiones. 

Eso representa el temor y la “comodidad” de no ser libres, de no asumir la responsabilidad histórica y decantarse por delegar en otros lo que nos corresponde asumir.

Un Estado al que se le conceden demasiadas facultades, coincide con la visión paternalista cuestionada por Fromm. Una sociedad que no delega, sino que asume su responsabilidad, se acerca a su madurez.

Cada realidad es constructora de su propio destino. 

Considerando la decisión de la SCJN, es buen momento para decidir entre la fortaleza del Estado, la libertad del soberano o el equilibrio entre ambas.

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