Aún nos queda la esperanza
Por: Victor Hugo González Rodríguez
Frente a los males que aquejaron al país, durante el año que termina, aún nos queda la esperanza para el novel 2026.
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) elaborada en 2023 por el INEGI, señaló como los principales problemas de México la inseguridad (extorsión, robos), la salud (enfermedades crónicas como corazón y diabetes), y desafíos en bienestar social como pobreza, desigualdad y falta de acceso a servicios básicos.
Variados son los “males” que padece el país y que, para el año que iniciará, nos colocan frente a la encrucijada de Hércules. En consecuencia, es momento para hacer una pausa y decidir sobre nuestro futuro.
A la sociedad mexicana, como le ocurrió al joven Hércules, se le aparecen dos figuras femeninas: Vicio (o Placer) y Virtud (o Arete).
La vía para la construcción del futuro en sociedades como la nuestra, es la Virtud, que considera los desafíos, el trabajo duro y la ansiada gloria, basada en el servicio a los demás.
Sin embargo, la decisión no es sencilla, pues la vida fácil, de placeres y comodidades, resulta una ficción de la zanahoria para el conejo; exacerbada con la visión occidental que se impone desde el norte y que se sostiene en el individualismo, la satisfacción inmediata y el consumo.
Restando tan pocas horas para que se extinga la arena en el tiempo del año 2025, vale la pena rememorar que, pese a todo el mal liberado, por la caja de Pandora “mexicana”, aún nos queda la esperanza.
Que la esperanza sea nuestro insumo no es poca cosa. Constituye la posibilidad, para el año 2026 de alcanzar el México que deseamos; sin olvidar que la esperanza debe ser práctica para que transforme.
Que tengan tod@s feliz año 2026 y que la alegría en sus hogares se traduzca en esperanza, la esperanza en acción y la acción en transformación.

