¿Hasta dónde puedes exigir el pago de una deuda? Esto supone la ley
Prestar dinero a un familiar, un amigo o incluso celebrar un contrato de crédito implica el derecho de recuperar ese recurso. Pero cuando el pago no llega, muchas personas se preguntan: ¿hasta dónde pueden insistir sin incumplir la ley?
Aunque la legislación mexicana permite exigir el cumplimiento de una deuda, también establece límites sobre la forma en que puede hacerse. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿La ley permite exigir el pago de una deuda?
Toda persona tiene derecho a reclamar el cumplimiento de una obligación cuando existe una deuda. No obstante, ese derecho debe ejercerse por las vías legales y sin recurrir a amenazas, intimidación o cualquier acto que vulnere los derechos de la persona deudora.
En este sentido, el artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que ninguna persona puede hacerse justicia por su propia mano, por lo que cualquier controversia relacionada con el cobro de una deuda debe resolverse conforme a los procedimientos previstos por la ley.
Además, el artículo 284 Bis del Código Penal Federal sanciona la cobranza extrajudicial ilegal, es decir, cuando se utilizan amenazas, violencia o intimidación ilícita para exigir el pago de una deuda derivada de actividades reguladas por leyes federales.
La propia disposición aclara que informar al deudor sobre las consecuencias legales del incumplimiento o advertir que puede iniciarse un procedimiento judicial no constituye una conducta ilícita, siempre que dicha información sea veraz y tenga sustento legal.
¿Qué acciones podrían considerarse ilegales al cobrar una deuda?
Exigir el pago de una deuda no autoriza a ejercer presión mediante actos que afecten la integridad, la privacidad o la tranquilidad de la persona deudora.
Entre las conductas que pueden constituir una práctica ilegal se encuentran:
- Amenazar o intimidar al deudor para obligarlo a pagar.
- Utilizar violencia física o verbal durante la cobranza.
- Hacerse pasar por una autoridad judicial o administrativa.
- Enviar documentos que aparenten ser resoluciones judiciales sin serlo.
- Difundir la deuda para exhibir públicamente a la persona.
- Presionar a familiares, vecinos o compañeros de trabajo que no son responsables del adeudo.
Por ello, la diferencia entre una cobranza legal y una ilegal no está en exigir el pago, sino en los medios utilizados para hacerlo.
¿Qué puede hacer una persona si recibe amenazas por una deuda?
Si una persona considera que durante la cobranza fue víctima de amenazas, intimidación o cualquier otra práctica prohibida por la ley, es recomendable conservar mensajes, grabaciones, documentos o cualquier otra evidencia que permita acreditar los hechos.
Cuando el adeudo derive de un crédito otorgado por una institución financiera, también puede presentarse una queja ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), la cual recibe denuncias por malas prácticas de los despachos de cobranza y brinda orientación a las personas usuarias.
En conclusión: la legislación busca proteger que los acreedores puedan reclamar el pago de una deuda por las vías legales y que ninguna persona sea objeto de amenazas, intimidación o violencia durante ese proceso.

