¿Tengo derecho a faltar al trabajo por razones anímicas o personales? Esto dice la ley
Sentirse abrumado, atravesar una situación personal complicada o simplemente no estar en condiciones emocionales para cumplir con la jornada laboral es una realidad frecuente. Sin embargo, la duda es recurrente entre trabajadores: ¿la ley permite faltar al trabajo por razones anímicas o personales sin consecuencias?
La respuesta corta es que no existe un permiso general automático, pero la legislación laboral sí contempla supuestos específicos y deja margen a acuerdos internos entre trabajador y empleador. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
Lo que sí reconoce la ley laboral
La Ley Federal del Trabajo (LFT) no contempla de manera expresa un “permiso por razones emocionales” o “descanso por salud anímica” como causa general para ausentarse del trabajo sin afectar la relación laboral.
No obstante, sí reconoce incapacidades médicas, incluidas aquellas derivadas de padecimientos de salud mental, siempre que exista un diagnóstico y certificado médico válido, emitido por una institución de salud autorizada.
En estos casos, la falta está plenamente justificada y no puede considerarse como injustificada ni dar lugar a sanciones.
¿Qué pasa si no hay incapacidad médica?
Cuando la ausencia se debe a motivos personales o emocionales que no cuentan con respaldo médico, la ley no obliga al empleador a conceder el día libre. En ese escenario, faltar sin aviso o sin autorización puede considerarse una inasistencia injustificada.
Esto puede tener consecuencias como:
• Descuentos salariales por el día no laborado
• Llamadas de atención o sanciones internas
• En casos reiterados, incluso rescisión de la relación laboral, conforme a la ley
La importancia del aviso y el acuerdo
Aunque la ley no lo imponga, muchas empresas cuentan con políticas internas que permiten permisos personales, días administrativos o esquemas de flexibilidad laboral. En estos casos, el derecho no surge directamente de la ley, sino del contrato individual, el contrato colectivo o el reglamento interno de trabajo.
Por ello, avisar oportunamente, explicar la situación y solicitar el permiso puede marcar la diferencia entre una falta justificada y una falta sancionable.
En conclusión, antes de ausentarse al trabajo lo más recomendable es revisar tu contrato, conocer las políticas de y, de ser necesario, buscar respaldo médico si la situación emocional afecta tu capacidad para laborar.

