¿Qué significa juzgar con perspectiva de género? Esto dice una ministra
¿Aplicar la perspectiva de género significa darle automáticamente la razón a una mujer? Esta es una de las ideas equivocadas que rodean el concepto.
La ministra Loretta Ortiz Ahlf explicó qué implica realmente esta forma de analizar un caso y cuáles son sus límites. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿Qué es juzgar con perspectiva de género?
Se trata de una herramienta que permite analizar si los estereotipos, la discriminación, las relaciones de poder o las desigualdades estructurales están influyendo en un caso y podrían provocar una decisión injusta.
“Juzgar con perspectiva de género es una herramienta de análisis jurídico”, explicó la ministra a través de sus redes sociales.
Su aplicación obliga a observar el contexto en el que ocurrieron los hechos, especialmente cuando alguna de las personas enfrenta una situación de vulnerabilidad.
Ortiz Ahlf aclaró que este método no consiste en conceder la razón por anticipado: “No significa favorecer a nadie. Significa juzgar sin estereotipos ni prejuicios, tomando en cuenta el contexto y las desigualdades que pueden existir en un caso”.
¿Cómo se aplica la perspectiva de género?
El análisis comienza al identificar si existen estereotipos, actos de discriminación, relaciones desiguales de poder o alguna condición que haya infringido en la perspectiva de género.
El siguiente paso consiste en cuestionar las ideas preconcebidas que podrían alterar la decisión. Y finalmente, la persona juzgadora debe elegir la solución que proteja los derechos y favorezca la igualdad del asunto.
Pero esto no permite ignorar pruebas, sustituir la ley, presumir la culpabilidad de una persona ni aplicar una misma fórmula en todos los casos. La perspectiva de género modifica la manera de examinar el conflicto, sin eliminar las reglas del proceso.
¿En qué casos puede utilizarse?
La ministra señaló que este tipo de casos puede ser cualquier asunto donde el género influya en una situación de desigualdad o discriminación. Se presentarían en casos de violencia, relaciones familiares, labores de cuidados, derechos laborales, educación, salud o controversias patrimoniales.
Su importancia radica en evitar que los prejuicios también determinen el sentido de una resolución.
“Los estereotipos también pueden llegar a los tribunales y cuando una decisión judicial reproduce esos prejuicios, puede perpetuar la desigualdad”, finalizó Ortiz Ahlf.
En conclusión: juzgar con esta perspectiva no cambia los hechos ni garantiza el resultado para alguna de las partes. Busca que las decisiones se construyan a partir de las pruebas y los derechos.

