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¿Qué es juzgar con perspectiva intercultural? Esto dice una ministra

¿Qué ocurre cuando una persona llega a un tribunal y su lengua, sus costumbres o la forma de organización de su comunidad no se toman en cuenta? Esas diferencias pueden convertirse en obstáculos para defender sus derechos y acceder a la justicia.

La ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Loretta Ortiz Ahlf, explicó que juzgar con perspectiva intercultural permite reconocer ese contexto al analizar un caso. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.

¿Qué dice la ministra sobre la perspectiva intercultural?

Para la ministra Ortiz Ahlf, el punto de partida es reconocer que las personas y comunidades tienen distintas maneras de comprender y relacionarse. Por ello, al resolver un conflicto legal deben considerarse su identidad cultural, lengua, costumbres, formas de organización y sistemas normativos reconocidos por la Constitución.

La ministra la define como “una forma de analizar un caso reconociendo la diversidad cultural de las personas y comunidades”.

Esto busca detectar posibles actos de discriminación y evitar que las diferencias culturales dificulten el ejercicio de los derechos. Su importancia es especial cuando están involucrados pueblos y comunidades indígenas.

En esos asuntos, explicó, puede ser necesario considerar el derecho a contar con intérpretes, los sistemas normativos propios y los derechos a la libre determinación y autonomía.

¿Cómo se aplica al resolver un caso?

Escuchar a las personas involucradas es indispensable. La perspectiva intercultural exige conocer lo que una persona o comunidad expresa sobre su propia cultura, en lugar de resolver a partir de suposiciones.

Para ello, la ministra Ortiz Ahlf identifica cuatro pasos para llevar este enfoque al análisis judicial:

  1. Escuchar. Conocer lo que la persona o comunidad dice sobre su identidad y cultura.
  2. Contextualizar. Revisar qué papel tienen su lengua, costumbres y formas de organización en el conflicto.
  3. Analizar. Identificar si existen barreras o prejuicios por razones culturales que afecten el ejercicio de sus derechos.
  4. Decidir. Resolver de manera que se garanticen los derechos, respetando la identidad y la diversidad cultural.

También advierte que este análisis no debe asumir que todas las personas de una comunidad piensan o actúan igual.

¿Respetar una costumbre significa aceptar cualquier práctica?

No, la ministra Ortiz Ahlf precisa que “respetar la diversidad cultural no significa aceptar cualquier práctica sin analizarla”.

Por ello, no permite justificar cualquier conducta por motivos culturales ni ignorar los derechos de las personas. Tampoco consiste en decidir por una comunidad qué es mejor para ella.

El propósito es escucharla, comprender el conflicto y evitar que los prejuicios determinen la respuesta judicial.

En conclusión: acceder a la justicia también implica poder ser escuchado y comprendido sin tener que dejar la propia cultura fuera del juzgado.

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