Estudian más, ganan menos
Por: Dra. Magda Zulema Mosri Gutiérrez
Durante años se ha repetido que las mujeres no se preparan lo suficiente o toman decisiones equivocadas como explicación de por qué ganan menos que los hombres. Sin embargo, los datos muestran una realidad distinta.
En México, aunque las mujeres estudian, se titulan y se capacitan, la brecha salarial persiste. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2024, en puestos directivos, una mujer gana mensualmente 5,600 pesos menos que los hombres. Esta diferencia no se explica por falta de preparación, sino por un mercado laboral que asigna distinto valor al trabajo según quién lo realiza.
La desigualdad se profundiza en los espacios de mayor vulnerabilidad. En el trabajo informal, donde no hay contratos ni protección, las mujeres pueden percibir hasta 37% menos que los hombres.
A todo esto se suma un factor determinante: la maternidad. Los ingresos de las mujeres disminuyen tras el nacimiento de su primer hijo, mientras que los de los hombres tienden a aumentar. La paternidad se asocia con estabilidad; la maternidad, con riesgo. El resultado es una penalización económica para las mujeres por asumir una responsabilidad que la sociedad misma les asigna.
Cada interrupción en la trayectoria laboral deja huellas duraderas. Menores ingresos, menos oportunidades de crecimiento y, con el tiempo, pensiones más bajas o inexistentes. Por eso, explicar esta brecha desde el mérito individual no solo es impreciso, también desvía la atención del problema de fondo.
Las mujeres están preparadas. El reto es transformar un sistema que no reconoce su trabajo en igualdad de condiciones y que sigue reproduciendo desventajas a lo largo de la vida.

