Mes del Testamento 2026: ¿para qué sirve una tutela testamentaria?
Un testamento no solamente sirve para repartir una casa, una cuenta bancaria o cualquier otro bien. También permite tomar decisiones sobre el cuidado de las personas más importantes de la familia.
Nos referimos a la tutela testamentaria, aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿Para qué sirve una tutela testamentaria?
Esta figura permite nombrar a quien protegerá y representará a hijas o hijos menores de edad cuando, después del fallecimiento, ya no exista otra persona que ejerza la patria potestad.
El artículo 470 del Código Civil Federal establece que el ascendiente sobreviviente puede “nombrar tutor en su testamento” para las personas sobre quienes ejerce la patria potestad. El nombramiento también puede incluir a un hijo que nazca después de elaborar el documento.
La designación no desplaza a la madre, padre u otra persona que legalmente conserve la patria potestad. La persona elegida asumirá el cargo cuando se cumplan las condiciones establecidas en la ley y la autoridad correspondiente reconozca el nombramiento.
¿Qué debe hacer la persona tutora?
Su responsabilidad es procurar el bienestar de la persona menor de edad, representarla cuando sea necesario y administrar los bienes que le correspondan. La Secretaría de Gobernación resume esta labor como “protegerlos y cuidar sus bienes”.
Ser tutor no significa convertirse en dueño de la herencia. Tampoco es lo mismo que ser albacea: mientras este último cumple las instrucciones del testamento y participa en la distribución del patrimonio, la persona tutora debe velar por los intereses del menor.
Cuando existen varios hijos, puede nombrarse una persona tutora para todos o elegir a alguien distinto para cada uno.
Además, el testamento puede incluir sustitutos, quienes asumirían el cargo si la primera persona designada fallece, no puede desempeñarlo, presenta una excusa válida o es removida.
En conclusión: elegir a quien podría asumir una tutela requiere algo más que cercanía familiar: también implica valorar su responsabilidad, estabilidad y disposición para cuidar a otra persona cuando más lo necesite.

