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¿Quién debería pagar la pensión alimenticia de una mascota ante un divorcio? Esto dice la ley 

Cuando una pareja se divorcia, normalmente se habla de bienes, patrimonio o pensiones. Pero existe otra pregunta que puede surgir durante el proceso: ¿quién debe hacerse cargo de una mascota?

La respuesta ya no depende únicamente de acuerdos, debido a que la ley ya contempla mecanismos para definir la custodia del animal y las obligaciones económicas relacionadas con su cuidado. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles. 

¿Quién debe hacerse cargo de los gastos de la mascota en un divorcio? 

Las reformas aprobadas al Código Civil de la Ciudad de México contemplan que, cuando una pareja tenga animales de compañía, el convenio de divorcio pueda incluir un plan específico para definir su situación una vez concluida la relación.

En dicho convenio se podrá establecer quién conservará la custodia de la mascota y cómo se distribuirán las responsabilidades relacionadas con su alimentación, atención veterinaria, vacunas, medicamentos y demás gastos indispensables para su cuidado.

Si ambas personas llegan a un acuerdo, serán ellas quienes definan estas condiciones. Sin embargo, cuando exista desacuerdo, un juez podrá intervenir para determinar la forma en que deberán repartirse las obligaciones, siempre priorizando el bienestar del animal.

¿La ley permite ordenar una pensión alimenticia para mascotas? 

Aunque la legislación no utiliza exactamente el término “pensión alimenticia” como ocurre con los hijos, las nuevas disposiciones permiten que se establezcan obligaciones económicas destinadas a cubrir las necesidades de los animales de compañía.

Esto significa que una autoridad judicial podría ordenar que una de las partes, o incluso ambas, contribuyan económicamente a los gastos relacionados con la alimentación, atención médica y demás cuidados necesarios para la mascota.

Además, también pueden fijarse esquemas de custodia compartida o periodos de convivencia cuando se considere que esa medida favorece el bienestar del animal.

¿Por qué las mascotas ya no son tratadas como bienes?

Uno de los cambios más relevantes detrás de estas reformas es el reconocimiento de los animales de compañía como seres sintientes, es decir, seres capaces de experimentar dolor, sufrimiento, bienestar y emociones.

Bajo esta visión, perros, gatos y otras mascotas dejan de ser considerados únicamente como objetos dentro de un patrimonio familiar. Por ello, al momento de resolver un divorcio, las autoridades también deben valorar qué decisión resulta más favorable para garantizar su protección y calidad de vida.

En conclusión: la ley busca que las separaciones no solo resuelvan los conflictos entre las personas involucradas, sino que también aseguren que los animales de compañía continúen recibiendo los cuidados necesarios después de la ruptura.

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