Matrimonio infantil: ¿ya no se permitirá bajo el esquema de usos y costumbres?
Aunque en México el matrimonio infantil está prohibido, todavía existen casos en los que algunas uniones tempranas o forzadas son justificadas bajo argumentos relacionados con usos y costumbres de determinadas comunidades.
Quité dicha situación, se propuso modificar la Constitución para dejar claro que ninguna práctica cultural o sistema normativo comunitario puede utilizarse para vulnerar los derechos de niñas, niños y adolescentes en uniones forzadas. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿En qué consiste la iniciativa?
La diputada federal Martha Aracely Cruz Jiménez presentó una iniciativa para reformar el artículo 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con el objetivo de establecer expresamente que los usos y costumbres no pueden justificar el matrimonio infantil ni las uniones forzadas de personas menores de edad.
La propuesta fue turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados y busca reforzar la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes dentro de los sistemas normativos indígenas.
De acuerdo con la legisladora, la reforma pretende que quede establecido en la Constitución que “en ningún caso el ejercicio de los usos y costumbres podrá justificar la celebración de matrimonios de niñas, niños y adolescentes”.
Asimismo, la iniciativa plantea que el interés superior de la niñez prevalezca sobre cualquier práctica comunitaria que pueda afectar los derechos fundamentales de las personas menores de edad.
¿Qué dice actualmente la ley sobre el matrimonio infantil?
Actualmente, el matrimonio infantil ya está prohibido en México. Las entidades federativas establecen los 18 años como edad mínima para contraer matrimonio y la legislación nacional reconoce la obligación de proteger a niñas, niños y adolescentes frente a prácticas que vulneren sus derechos.
Sin embargo, la promovente de la iniciativa sostiene que aún existen casos en los que algunas uniones tempranas o forzadas son justificadas mediante tradiciones comunitarias, acuerdos familiares o interpretaciones de usos y costumbres.
Por ello, la legisladora argumentó que “ninguna tradición puede estar por encima de los derechos de la niñez”, especialmente cuando se trata de prácticas que afectan el desarrollo, la educación y la libertad de decisión de niñas y adolescentes.
¿Qué falta para que la reforma entre en vigor?
Por ahora, la propuesta es únicamente una iniciativa legislativa, por lo que todavía debe ser analizada y discutida por la Cámara de Diputados. En caso de ser aprobada, también tendría que recibir el aval del Senado y de las legislaturas estatales, al tratarse de una reforma constitucional.
Si el proyecto avanza, la Constitución establecería de manera expresa que la autonomía de los pueblos y comunidades indígenas no puede utilizarse para justificar matrimonios infantiles o cualquier forma de unión forzada de personas menores de edad.
Con ello, el Congreso buscaría reforzar un principio que ya existe en la legislación mexicana: que la protección de niñas, niños y adolescentes debe prevalecer sobre cualquier práctica o costumbre que ponga en riesgo sus derechos fundamentales.

