¿En qué entidad ya no será legal elegir el orden de los apellidos?
Elegir qué apellido va primero —el de la madre o el del padre— ya no es una decisión automática en México. En los últimos años, el tema ha pasado de ser una tradición intocable a un debate legal sobre igualdad, identidad y derechos.
En el Estado de México, una reciente reforma al Código Civil permite esa elección, pero también establece qué ocurre cuando no hay acuerdo. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
Edomex, aplica en algunos casos
El caso más reciente es el del Estado de México, donde el Congreso local aprobó reformas al Código Civil para permitir que los progenitores elijan el orden de los apellidos de sus hijos.
No obstante, la propia reforma establece un límite clave: si no existe acuerdo entre los padres, la decisión deja de ser libre.
En esos casos, el Registro Civil intervendrá para definir el orden, priorizando el apellido materno en primer lugar. Es decir, aunque se amplía la posibilidad de elección, no se garantiza en todos los escenarios.
Más que una entidad donde esté prohibido, el punto central es que en México aún no existe una libertad absoluta para elegir el orden de los apellidos en todos los estados.
Incluso en entidades que ya reformaron su legislación —como el propio Estado de México—, la decisión depende de que haya consenso entre los progenitores. De lo contrario, la autoridad determina el orden.
Esto implica que, en la práctica, hay casos donde los padres ya no pueden decidir libremente, pese a que la ley reconoce la posibilidad de hacerlo.
Lo que ya definió la Corte y lo que falta
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sido clara al establecer que imponer el apellido paterno en primer lugar es inconstitucional, al vulnerar los principios de igualdad y no discriminación.
Este criterio obligó a las entidades a modificar sus leyes, pero la implementación no ha sido uniforme en todo el país.
Así, México vive una etapa de transición: por un lado, se reconoce el derecho a elegir; por otro, todavía existen reglas que limitan esa libertad en ciertos escenarios.
El caso del Estado de México refleja justamente ese punto medio: un avance en derechos, pero con intervención del Estado cuando no hay acuerdo entre los padres.

