Reforma electoral: ¿qué pasará si el Congreso de la Unión no la aprueba?
La propuesta de la reforma electoral ya está sobre la mesa del Congreso de la Unión, pero su aprobación no está asegurada. Como se trata de un cambio constitucional, la iniciativa necesita una mayoría calificada de votos, algo que podría complicar su avance en el Poder Legislativo.
Ante ese escenario, surgió una pregunta clave en el debate político: ¿qué ocurrirá si el Congreso no aprueba la reforma electoral? Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
Sheinbaum advierte que existe un “plan B”
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que su gobierno cuenta con una alternativa en caso de que la reforma electoral no logre los votos necesarios en el Congreso.
Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó que “hay un plan B” si la iniciativa no se aprueba en el Poder Legislativo. No obstante, aclaró que primero debe desarrollarse el proceso parlamentario correspondiente.
“Yo estoy cumpliendo al presentar la reforma; ya dependerá de los diputados y del Senado si se aprueba o no”, declaró la presidenta al referirse a la discusión legislativa.
Aunque no detalló cuál sería ese plan alternativo, la mandataria señaló que su gobierno impulsará acciones para fortalecer el sistema democrático incluso si la reforma no avanza en el Congreso.
La reforma necesita mayoría calificada en el Congreso
La iniciativa electoral plantea cambios constitucionales, por lo que su aprobación exige dos terceras partes de los votos en la Cámara de Diputados y en el Senado, además del respaldo de la mayoría de los congresos estatales.
Este requisito convierte la negociación política en un factor clave para su aprobación, ya que el oficialismo necesita el apoyo de otras fuerzas políticas para alcanzar la mayoría requerida.
Por ello, el futuro de la reforma dependerá en gran medida de los acuerdos que puedan construirse dentro del Congreso.
¿Qué ocurriría si la reforma electoral no se aprueba?
Si la iniciativa no obtiene los votos necesarios, la reforma electoral simplemente no entraría en vigor, ya que las modificaciones constitucionales solo pueden aplicarse cuando cuentan con el respaldo del Congreso y de los congresos estatales.
En ese escenario, el sistema electoral actual continuaría vigente y el gobierno federal podría optar por impulsar otras propuestas o medidas legislativas, lo que la presidenta Sheinbaum ha llamado un posible “plan B” para avanzar en cambios relacionados con la democracia electoral.

