Reforma electoral: esto es todo lo que se necesita para la aprobación del Plan B
La reforma electoral entra en su momento más delicado: el llamado “Plan B” se juega algo más que su avance legislativo, se enfrenta a una votación donde cada decisión podría definir su destino.
En medio de un Senado dividido, la iniciativa comienza su ruta en comisiones, pero el verdadero reto está más adelante. Como marca el propio proceso constitucional, “las reformas deben ser aprobadas por dos terceras partes de los legisladores presentes”, una condición que obliga al oficialismo a operar políticamente sin margen de error.
Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles sobre el Plan B de la reforma electoral.
El requisito de mayoría calificada
Para que el Plan B de la reforma electoral pueda aprobarse, no es suficiente una mayoría simple. Al tratarse de una reforma constitucional, se requiere una mayoría calificada, es decir, el voto favorable de dos terceras partes de los senadores presentes.
En términos prácticos, esto implica reunir alrededor de 86 votos, un umbral que obliga al oficialismo a cerrar filas con sus aliados. Como establece el propio proceso legislativo, “las reformas constitucionales deben ser aprobadas por dos terceras partes de los legisladores presentes”, lo que eleva significativamente la exigencia política frente a reformas ordinarias.
Este punto es el que convierte la votación en un escenario de alta tensión, ya que cualquier ausencia o desacuerdo dentro de la alianza puede frenar el avance de la iniciativa.
El factor de negociaciones internas
Más allá de los números, el verdadero reto está en la operación política. El partido de Morena necesita no solo el respaldo de sus senadores, sino garantizar el apoyo total de sus aliados, particularmente del Partido Verde y del Partido del Trabajo.
Sin embargo, las diferencias internas han comenzado a asomar. Aunque existe un compromiso político para respaldar la reforma, algunos puntos han generado reservas, lo que obliga a intensificar las negociaciones en las horas previas a la votación.
Del lado de la oposición, el rechazo se mantiene firme. Bancadas como PAN, PRI y Movimiento Ciudadano han adelantado su voto en contra, cerrando la puerta a cualquier margen de maniobra fuera del bloque oficialista.
El proceso legislativo, del dictamen al pleno
Antes de llegar al pleno del Senado, la iniciativa debe ser discutida y aprobada en comisiones, donde se elabora el dictamen correspondiente.
En esta etapa, basta una mayoría simple para que avance; sin embargo, el momento determinante ocurre en el pleno, donde se define su viabilidad con la mayoría calificada.
Si el proyecto logra superar esa votación, aún deberá cumplir con el resto del proceso legislativo, que incluye su paso por la Cámara de Diputados y la aprobación de la mayoría de los congresos estatales para su eventual promulgación.

