Bad Bunny: ¿cuál sería el castigo por tocar una pieza en el Museo de Antropología?
La visita del cantante Bad Bunny al Museo Nacional de Antropología generó debate en redes sociales luego de que circularan imágenes en las que aparentemente toca una pieza exhibida.
Más allá de la polémica digital, el hecho abrió una pregunta concreta: ¿qué dice la ley mexicana sobre tocar o manipular bienes del patrimonio cultural?
En México, las piezas arqueológicas e históricas que se exhiben en museos están protegidas por un marco legal específico, y su manipulación indebida sí puede tener consecuencias, incluso cuando no exista una intención de daño. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te damos los detalles al respecto.
Las piezas arqueológicas están protegidas por la ley
De acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, los bienes arqueológicos son propiedad de la Nación y están bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Esto incluye las piezas que se encuentran en exhibición dentro de museos.
La ley establece que cualquier acto que dañe, altere o ponga en riesgo estos bienes puede ser sancionado. Incluso el contacto físico puede ser relevante, ya que el deterioro no siempre es inmediato ni visible, pero sí acumulativo y perjudicial para la conservación.
El artículo 52 de dicha ley señala de manera expresa que:
“Al que por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá pena de tres a diez años de prisión y multa.”
¿Tocar una pieza puede ser delito?
No todo contacto constituye automáticamente un delito penal, pero sí puede derivar en una infracción administrativa o escalar a un delito si se acredita daño al bien cultural.
La legislación contempla que quien dañe o altere un monumento arqueológico o histórico puede enfrentar penas de prisión y multas económicas, cuya gravedad depende del nivel de afectación ocasionada. En casos donde no exista daño comprobable, el personal del museo puede retirar al visitante, imponer restricciones de acceso o iniciar procedimientos administrativos.
Además, los museos cuentan con reglamentos internos de visita, los cuales son obligatorios para todas las personas que ingresan. Su incumplimiento puede generar sanciones inmediatas, independientemente de la fama o identidad del visitante.
En conclusión, las piezas que se exhiben en museos como el de Antropología no son objetos interactivos, sino bienes históricos irremplazables. Más allá de la polémica, el caso recuerda que tocar una pieza arqueológica puede tener consecuencias legales, porque preservar la memoria histórica es una responsabilidad colectiva.

