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¿Cómo se puede cubrir la pensión alimenticia al quedarse sin trabajo? Esto resolvió el Poder Judicial 

Perder el empleo puede desordenar los ingresos, deudas y gastos básicos. Pero la pensión alimenticia es una obligación que no se detiene, ¿qué pasaría cuando no se percibe un salario para cubrirla? 

El Poder Judicial ya fijó un criterio clave: quedarse sin trabajo no cancela el pago, pero sí permite cambiar la forma de cubrirlo, incluso usando el dinero que se recibe al terminar la relación laboral. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles. 

El finiquito para pagar la pensión

Un Pleno Regional del Poder Judicial resolvió que el dinero recibido por finiquito o liquidación puede utilizarse para cubrir la pensión alimenticia, incluso de manera anticipada durante el periodo de desempleo.

En este sentido, se estableció que “puede estimarse como una modalidad temporal para cubrir de manera anticipada la obligación alimentaria”.

Es decir, ese recurso económico puede funcionar como una forma de garantizar el cumplimiento mientras no se tienen ingresos.

No es automático, debe autorizarlo un juez

El uso del finiquito no es libre ni inmediato. Para que proceda, debe existir autorización judicial.

Por ello:

• El deudor debe solicitarlo ante un juez

• Debe acreditar su situación de desempleo

• Se da vista a la otra parte para que manifieste lo que a su derecho convenga

Solo tras este análisis, la autoridad puede determinar si ese dinero cubre pensiones futuras.

La obligación no desaparece

El criterio es claro en un punto: el desempleo no elimina la obligación alimentaria.

Lo que cambia es la forma de cumplimiento. La persona debe seguir cubriendo la pensión en la medida de sus posibilidades y, en caso de conseguir un nuevo empleo, informar para ajustar el esquema de pago.

La resolución judicial parte de un principio central que es garantizar el derecho de quienes dependen de esa pensión, especialmente niñas, niños y adolescentes.

Por ello, el sistema busca un equilibrio entre la situación económica del deudor y la necesidad de asegurar el sustento de quien recibe los alimentos.

En conclusión: perder el trabajo no detiene la obligación de dar alimentos, sin embargo, sí abre una puerta para adaptar la forma de pago para que el apoyo continúe, incluso en momentos de incertidumbre económica.

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