Acción de inconstitucionalidad: ¿qué es y cómo protege tus derechos?
Cuando una ley o norma general contradice lo que establece la Constitución, existe un mecanismo clave para frenarla antes de que cause afectaciones: la acción de inconstitucionalidad, un recurso que permite a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) revisar si una disposición legal vulnera derechos fundamentales.
Este instrumento permite analizar la validez de leyes o normas generales que podrían contravenir la Constitución y afectar derechos. Aquí en el sitio “El Mundo del Derecho” te explicamos los detalles.
¿Qué es la acción de inconstitucionalidad?
La acción de inconstitucionalidad es un mecanismo de control constitucional mediante el cual la Suprema Corte analiza si una ley o norma de carácter general contradice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
A diferencia de otros recursos legales, este procedimiento no se enfoca en un caso individual, sino en revisar la validez de una norma en abstracto, con el objetivo de evitar que disposiciones inconstitucionales sigan produciendo efectos.
Además, la acción de inconstitucionalidad está prevista principalmente en el artículo 105, fracción II, de la Constitución, y representa una de las herramientas más relevantes para defender el orden constitucional y los derechos humanos frente a normas que exceden los límites legales.
¿Quiénes pueden solicitarla?
Según la Suprema Corte, la acción de inconstitucionalidad puede ser promovida por:
• El 33% de las y los integrantes del Congreso de la Unión, cuando se impugnen leyes federales
• El 33% de los congresos locales, cuando se trate de normas estatales
• El Poder Ejecutivo Federal, es decir, la persona titular de la Presidencia
• Los partidos políticos, únicamente en materia electoral
• La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), cuando la norma pueda vulnerar derechos humanos
• La Fiscalía General de la República, exclusivamente en materias penales y procesales penales
¿Qué decide la Suprema Corte?
Una vez que la Corte analiza el contenido de la norma impugnada, determina si esta es o no inconstitucional. En caso de declararla inválida, la disposición deja de surtir efectos, lo que impide que continúe aplicándose y afectando derechos.
Este mecanismo funciona como un filtro constitucional, ya que evita que leyes contrarias a la Carta Magna se mantengan vigentes y garantiza la supremacía de la Constitución.
En conclusión, la acción de inconstitucionalidad es una herramienta fundamental para asegurar que las leyes respeten la Constitución y no vulneren derechos.

