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Familias multiespecie: histórico reconocimiento de los animales en México

Por Dora Alicia Martínez 

La evolución del reconocimiento jurídico de los animales en México ha seguido un camino gradual pero significativo. Lo que comenzó como una concepción puramente materialista, -donde los animales eran vistos como bienes muebles- ha ido transformándose hacia una visión más compasiva que reconoce su naturaleza como seres sintientes.

A nivel federal, México cuenta con leyes básicas de protección, pero el verdadero cambio se ha manifestado con mayor vigor en el ámbito local, particularmente en la Ciudad de México con su reconocimiento constitucional de los animales como seres sintientes.

Uno de los hitos más relevantes en este proceso ocurrió en 2023, cuando el Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa reconoció formalmente el concepto de “familia multiespecie”. El caso surgió de una disputa administrativa sobre un establecimiento de cuidado canino, pero trascendió a un precedente histórico. Los animales domésticos no deben considerarse simples objetos, sino miembros integrantes de las familias con las que conviven.

La importancia de este caso radica en que elevó jurídicamente el estatus de los animales domésticos, pasando de ser considerados mera propiedad a ser reconocidos como integrantes de la familia con características de seres sintientes. Esta nueva conceptualización abre la puerta a una mayor protección legal y reconocimiento de derechos básicos para los animales y establece una nueva narrativa, que será sin duda alguna la antesala de más derechos para más animales y para quienes les amamos.

En el ámbito penal, México también ha experimentado avances significativos. La tipificación del maltrato animal como delito se ha extendido a todos los códigos penales estatales, cuando hace apenas dos décadas solo un par de entidades contemplaban sanciones por estas conductas. Actualmente, las penas pueden incluir desde multas hasta varios años de prisión en casos graves.

No obstante, persisten desafíos serios:

  • Capacitación insuficiente del personal encargado de investigar y sancionar el maltrato.
  • Falta de peritos veterinarios forenses, clave para sustentar denuncias.
  • Ausencia de protocolos homologados que aseguren un trato justo en todo el país.

Los desafíos pendientes son claros: se requiere una reforma integral al Código Civil Federal que reconozca definitivamente a los animales como seres sintientes; es necesario fortalecer las fiscalías especializadas en maltrato animal; y urge armonizar las legislaciones estatales bajo estándares mínimos compartidos.

La situación de la fauna silvestre refleja las tensiones existentes en la sociedad mexicana. Mientras existen normativas que protegen especies amenazadas, prácticas como las peleas de gallos y las corridas de toros continúan siendo legales en gran parte del territorio, amparadas bajo argumentos de tradición cultural.

El reconocimiento de las familias multiespecie no es solo un avance legal: es también una transformación cultural profunda, que podría extenderse a otras jurisdicciones e influir en futuras reformas legislativas. Simboliza también una transformación cultural en la relación entre humanos y animales, que trasciende lo puramente legal para adentrarse en el ámbito de la ética y los valores sociales.

El camino hacia un reconocimiento pleno de los derechos de los animales en México continúa en construcción, pero cada avance contribuye a edificar una sociedad más justa y compasiva, donde el respeto hacia todos los seres sintientes se convierta en principio fundamental de convivencia.

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