Los expertos apuntan que se debe procurar el Estado de Derecho, velar por los derechos humanos y evitar el abuso de poder
Adriana Campuzano.- Que asuma con responsabilidad sus tareas: en el litigio, como proveedor de insumos (pruebas y argumentos), que sirvan para hacer justicia; en las empresas, notarías y similares, como garantes del cumplimiento normativo (régimen fiscal, derechos laborales, género, seguridad, medio ambiente, lavado de dinero, etc.); en los jurídicos gubernamentales, como agentes del Estado de Derecho; en las escuelas, como sembradores de esperanza.
Adriana Labardini.- Se espera que desempolven sus conocimientos de Derecho y defiendan los derechos de sus representados con la razón, no con dinero; que no hagan fraude procesal ni ejerzan el tráfico de influencias. Que dejen de ser comisionistas y que, con pruebas, jurisprudencia, argumentación válida, procuren restablecer la justicia. El Derecho sí puede ser agente de cambio social y económico. Hay que usarlo y dejar la billetera guardada.
Luis de la Barreda.- Una sólida formación, una constante actualización, una absoluta lealtad al cliente si es litigante particular, el estudio profundo de cada caso en que participe, una honradez a toda prueba y coraje para enfrentarse a los abusos de poder.
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Carmen Quijano.- Espero que tomemos conciencia del momento histórico que vive nuestro país y destinemos toda nuestra capacidad, preparación y experiencia a la defensa del Estado de Derecho y de nuestras instituciones. Espero que seamos capaces de construir desde las coincidencias siempre vigilantes, de que en el país no se restrinjan los derechos humanos.
Ricardo Diaz Ferrer.- Ante las nuevas circunstancias, el ejercicio profesional de abogadas y abogados deberá mantener su natural actitud crítica y desafiante ante la arbitrariedad y la injusticia. La abogacía debe luchar vigorosamente por la observancia plena del Estado de Derecho, tal y como lo hicieron ilustres y valientes abogados en otras épocas críticas de nuestra historia.
María Eugenia Villanueva.- En el gobierno que comienza, se necesita una abogacía crítica, vigilante, profesional y ética, que ponga en el centro la defensa de los derechos humanos; que plantee litigios estratégicos para que sean los órganos jurisdiccionales y no el legislativo quienes doten de verdadero contenido los principios, valores y normas.
Celia Flores.- Que cada uno, desde su trinchera, luche para preservar el Estado de Derecho; para defender los derechos humanos y mantener la división y equilibrio entre los poderes, afrontando con objetividad los nuevos retos en las condiciones y circunstancias que se presenten, ya sea ante “juzgadores a modo”, ante un Tribunal con pinta de inquisición o llegando a instancias internacionales. Como gremio, debemos seguir preparándonos y mantenernos unidos.
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Elena Estavillo.- Que la comunidad jurídica en México se muestre resiliente y se adapte a los desafíos que plantea el momento que vivimos para actuar con urgencia ante las amenazas a nuestra democracia y derechos fundamentales. Que sea más accesible para la población, sensible sobre las desigualdades de género y en el acceso a la justicia. Que haga una firme defensa del Estado de Derecho.
José Roldán Xopa.- Ante un posible escenario en el que el derecho ceda en su capacidad de racionalizar el poder, seguirá siendo necesario como instrumento de este o como forma de resistencia y defensa de derechos. Enfrentaremos desafíos ante lo conocido, la incertidumbre y lo novedoso. En la academia tendremos el reto generar conocimiento y robustecer los aparatos críticos.
Ana Kudish.- La abogacía mexicana debe estar unida y apoyar por una impartición de justicia a través de las personas mejor calificadas para ello. Exigir imparcialidad y prontitud en la resolución de las controversias entre particulares.