Por Isabel Chagoya[1]
Recientemente, en el marco de la revista El Mundo del Derecho del Heraldo, llevamos a cabo un foro especializado para discutir la pertinencia del esquema actual del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) desde la perspectiva legal fiscal y de la salud pública en México. En este participaron diversas personalidades como el doctor Raúl Martín del Campo del Instituto Nacional de Psiquiatría, experto en adicciones y salud pública y ex miembro de la Junta de Estupefacientes de la ONU, el Mtro. Sergio Rangel, representante de la Cámara Nacional de la Industria del Mezcal, Julián Gómez, productor mezcalero artesanal, José De Lucas González, Presidente de la Asociación de Importadores y Representantes de Alimentos (AIRABAC) y su servidora. En este texto vierto algunos de los puntos y conclusiones más importantes versadas por los participantes.
El IEPS aplicado al alcohol tiene como objetivo principal que los individuos internalicen las externalidades negativas asociadas a su consumo mediante un costo específico, incitando una compra consciente y dispuesta a asumir un sobreprecio por el costo social que genera. No obstante, su fin ulterior es desincentivar el consumo de alcohol.
Pese a lo anterior, la efectividad del IEPS para lograr dicho fin depende en gran medida del esquema en el cual se grava el impuesto. En México, el IEPS se calcula bajo el modelo Ad valorem, basado en el precio de venta. Esta modalidad no ha logrado reducir el consumo excesivo de alcohol ni su uso entre las poblaciones más vulnerables, como niños, adolescentes, jóvenes y personas con dependencia al alcohol. Tampoco ha conseguido una recaudación fiscal eficiente y sí ha fomentado el contrabando, la falsificación de licores y la producción y consumo de bebidas de baja calidad y alto contenido de etanol.
El esquema actual ha resultado en un mercado accesible de productos de baja calidad y alto contenido alcohólico, afectando gravemente la salud pública. Muchas de estas bebidas se venden bajo etiquetas engañosas y contienen sustancias peligrosas como el metanol. Por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un impuesto basado en el volumen de alcohol por litro (Ad quantum), esquema que ya utilizan la mayoría de los países miembros de la OCDE, siendo México una de las pocas excepciones. Este modelo garantiza una recaudación más equitativa y simplifica el proceso de cálculo del impuesto, reduciendo la carga administrativa para los productores.
El modelo Ad quantum podría prevenir el acceso de jóvenes y personas vulnerables a bebidas de alto contenido alcohólico y bajo costo, limitando su disponibilidad y acceso, y mitigando así los problemas de salud pública como enfermedades hepáticas, daños cerebrales, problemas cardiovasculares y trastornos mentales. El consumo excesivo de alcohol durante la adolescencia, que según la OMS inicia entre los 12 y 14 años, puede interferir con el desarrollo del cerebro, afectando la memoria, la capacidad de toma de decisiones y el control de impulsos.
El derecho a la salud, protegido tanto a nivel nacional como internacional, obliga a implementar medidas efectivas para la prevención y tratamiento del uso nocivo del alcohol. El Estado mexicano tiene el deber de asegurar niveles esenciales de salud para sus ciudadanos, lo que incluye la implementación de medidas legislativas, administrativas, judiciales, financieras, sociales y educativas para garantizar la progresiva realización de los derechos de salud.
La percepción de ciertas bebidas alcohólicas, como la cerveza, como inofensivas, y su bajo costo, contribuyen a que representen el 75% del consumo total de alcohol en la región. En México, la problemática se agrava debido a restricciones legales que impiden a las entidades federativas crear impuestos sobre la producción y consumo de cerveza, lo cual limita las medidas fiscales locales que podrían beneficiar la salud pública y fortalecer las finanzas gubernamentales.
La modernización del IEPS requiere modificaciones legales que incluyan la reasignación de fondos hacia programas de salud pública y la implementación del sistema Ad quantum, que propone una cuota fija por grado de alcohol. Este cambio promovería una mayor equidad en la recaudación y beneficiaría a los consumidores y pequeños productores. También es fundamental fortalecer las regulaciones para asegurar el control de los productos de alto contenido alcohólico, protegiendo a los consumidores de bebidas de baja calidad.
Desde la perspectiva de los productores artesanales, el esquema Ad quantum ofrece una oportunidad de trato más justo. Estos productores suelen verse perjudicados por el sistema actual, que castiga a sus productos, cuyos costos de producción son más elevados derivado de los métodos tradicionales y materias primas de alta calidad con las que se preparan. La modernización del IEPS podría proporcionar un alivio financiero significativo y promover el crecimiento sostenible de estas industrias. Además, la simplificación del proceso de pago del IEPS, haciéndolo responsabilidad directa del productor o importador, podría reducir las prácticas fraudulentas y mejorar la recaudación fiscal.
En conclusión, la modernización del IEPS no implica un aumento del impuesto, sino un cambio hacia un esquema más justo y eficiente. Adoptar un sistema Ad quantum y realizar las modificaciones legales necesarias garantizará una recaudación más equitativa y eficaz, permitiendo que los ingresos fiscales se utilicen para mejorar la salud pública y apoyar a los productores artesanales, promoviendo un crecimiento sostenible y equitativo en el sector de las bebidas alcohólicas en México.
[1] Doctora en derecho fiscal y miembro del Sistema Nacional Agave Mezcal.